No es nuevo enterarse que Alejandra Guzmán está involucrada en cualquier cantidad de escándalos, el más terrible de todos cuando estuvo a punto de perder la vida debido a una mala práctica médica que le hicieron en la clínica de Valentina de Albornoz. Ese quizá fue el más fuerte de todos los escándalos de Alejandra Guzmán.
Posteriormente nos enteramos de una posible intoxicación que la llevó a un hospital del sur de la ciudad de México durante varios días. Poco tiempo después salió a la luz otro de los escándalos de Alejandra Guzmán, cuando apareció una de sus seguidoras a punto de perder un ojo, exigiéndole que se hiciera cargo de sus cuentas médicas, debido a que resutló herida en uno de los conciertos de la cantante, cuando la llamada “reina del rock” arrojó una de las baquetas de la batería y golpeó justamente en el ojo a su seguidora.
A la larga lista de escándalos se le suma el más reciente, en el que se dió a conocer por un testigo protegido de la PGR, que Alejandra Guzmán amenizó con su música alguna fiesta del líder de los zetas, Heriberto Lascano, cuando se encontraba en las inmediaciones de Tamaulipas, allá por el mes de diciembre del 2006, en donde a decir del testigo, se rifaron casas, autos y circuló muchísima droga entre los asistentes que se encontraban ahí no precisamente para rezar el rosario.
Ante tanta polémica, desatada ya en el atardecer de la carrera de Alejandra Guzmán, cuando efectivamente ya no es una jovencita, parecen tener todas
estas notas un tinte resucitador de su carrera, al querer llamar la atención de los medios no precisamente por su música, sus presentaciones o por sus cualidades vocales, de por si ya demostradas, pero en algún momento superadas por algunas otras cantantes más jóvenes en la actualidad.
Como responsables de difundir la información a todos los lectores y televidentes que nos hacen favor de seguirnos, los periodistas de espectáculos
tendríamos que analizar muy bien la estrategia de promoción que en este momento podría estar teniendo Alejandra Guzmán, si alguien le está aconsejando que ventile sus excentricidades se está equivocando, porque tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe.
En descargo de Alejandra y otros artistas que han sido señalados por actuar en este tipo de eventos, es que difícilmente pueden saber quienes los contratan, ya que lo hacen a través de una oficina de representación y los artistas solamente saben a donde van, pero difícilmente sabrían frente a quien se están presentando.
EL FARAON DEL ESPECTACULO












