Desde el surgimiento y esplendor de la carrera de Pedro Infante como actor y cantante, México no ha tenido un verdadero ídolo que aún con el paso del tiempo y las generaciones continúan con su transitar en este mundo, figuras de este nivel, quizá la única, han adquirido el calificativo de inmortales.
En la actualidad las cosas son diferentes, y siguiendo esa vieja costumbre de nuestro pueblo mexicano que está hambriento de seguir a alguien, ser como él o simplemente disfrutar de sus ocurrencias, los medios de comunicación han buscado, muchas veces sin éxito, colocar en el gusto de las grandes masas, a personajes que a fuerza de su carisma y algunas habilidades.
Los reality shows, principalmente la Academia, en sus diferentes generaciones, han acercado a personas que de ser comunes y corrientes un día, al otro ya son personalidades reconocidas, asediadas y perseguidas precisamente por esas ganas y esa hambre del gran público por admirar y transmitir un cariño que no puede expresar muchas veces por sus gobernantes. Es por eso que son Botti, Jolette y Myriam los ídolos que merecemos, porque han sido ellos quienes han sabido llenar los espacios vacíos del público que quiere cantar sus canciones y enterarse de sus vidas y hazañas.
La información que tenemos de los artistas también ha cambiado, en tiempos de Pedro Infante, era su trabajo lo que llamaba la atención, su trato con la gente lo acercaba al pueblo y eso les encantaba a sus contemporaneos. Hoy las noticias corren y surgen de manera diferente, que si uno agredió o no a su pareja, que si la otra se peleó con uno o con otro, o que hizo gestos, o que no le gustó que la regañaran, que piensa que tiene que ganar todo por lo que compite. Esos son nuestros artistas, monstruos, por llamarlos de alguna manera, que el sistema actual ha creado y que ha hecho de personajes como Botti, Jolette y Myriam los ídolos que merecemos, hasta que como pueblo pidamos algo más, algo diferente que nos obligue a pensar un poco más lo que estamos recibiendo como consumidores de un producto que a final de cuentas, tiene que hacer que nos olvidemos un poco de la realidad en la que vivimos, que para muchos de nosotros, dista mucho de ser un cuento de hadas.
Antes de cerrar este comentario, y agradeciendo de antemano los comentarios para esta y otras entradas en www.loscuentosdelfaraon.com quiero aclarar, que decir esto no es hablar mal de las personas, tampoco las estamos criticando, creo que como consumidores deberíamos tener de estas mismas personas si es preciso, mayores ejericicios que también los ponga a prueba a ellos para demostrar sus verdaderos talentos.
EL FARAON DEL ESPECTACULO






